En Nópea Reparaciones realizamos muchas reparaciones de teléfonos móviles diariamente, y sabemos a ciencia cierta que en muchas ocasiones el origen de la incidencia no está correctamente identificado. Es por ello que creemos que es importante que el usuario conozca un poquito mejor cómo funcionan estos dispositivos, que se han convertido ya en una de las grandes piedras angulares de la tecnología actual. Porque ¿quién podría vivir hoy en día sin discutir incansablemente sobre cualquier cosa con absolutos desconocidos en Twitter? Nadie, claro.
Inauguramos por tanto esta nueva serie en nuestro blog, a través de la cual iremos desgranando algunos de los principales componentes de un teléfono, los cuales seguramente ayudarán a que muchos usuarios no pierdan la cabeza ante un problema que resultará ser menor.
Hoy empezamos con la batería. La gran vaca sagrada. Y uno de sus grandes problemas, sin duda, es la duración de la misma. ¿Alguna vez te has quedado con la pantalla en negro antes de terminar ese «whatsappeo» tan importante a pesar de que aún te quedaba un poquito de carga? Te explicamos por qué.
Los fabricantes cada vez invierten más esfuerzo y dinero en reforzar uno de los componentes más importantes de un smartphone: la batería. Mayor capacidad, carga rápida, iones de litio… Actualmente, y siempre dependiendo de la gama en la que nos movamos, es relativamente sencillo encontrar baterías potentes que permiten que un dispositivo con pantalla HD retroiluminada, procesador de varios núcleos a decenas de miles de millones de instrucciones por segundo, GPS y capacidades multimedia a la altura de un home cinema en miniatura, sea capaz de aguantar un día entero de funcionamiento (casi) sin despeinarse.
Sin embargo, y a pesar de que un teléfono estándar cuenta con varios sensores dedicados a monitorizar múltiples variables que afectan a tu teléfono, aún no han sido capaces de monitorizar a través de un sensor la capacidad directa de carga de la batería. Seguramente porque acercar un sensor a una batería de 3000 mAh de potencia tampoco sea una buena idea…
Por tanto, la única forma que tiene tu terminal de saber cuánta carga de energía le queda es a través de unos determinados algoritmos matemáticos que estiman en cada momento la batería restante. ¿Podemos fiarnos entonces de estos cálculos? Con cabeza, y lo justo. Piensa que todo esto depende de múltiples factores, como por ejemplo la calidad de la batería, el nivel de envejecimiento de la misma, la precisión de cálculo del procesador de tu terminal… en general, cuando un teléfono avisa de batería baja (generalmente en torno al 15% o menos de estimación), ya es motivo más que suficiente para ir buscando cargador y enchufe si quieres seguir dándole «Like» a tu crush en Instagram.
¿Si me terminal se apaga antes de llegar al 0% significa que esta roto? Absolutamente no. Simplemente significa que tu terminal hace lo que puede con lo que tiene. Una batería en mal estado es una batería que no aguanta 30 minutos de uso, o que hace una descarga completa en menos de 2 o 3 horas en modo reposo. Pero si se te apaga con un 5 o 6% de batería, amigo, no hay nada que temer.